Cada
día que me levanto, veo al gato de cerámica que hice en el penúltimo año de
colegio me siento orgulloso de haberlo hecho con mis propias manos y de que
decore mi habitación.
Recuerdo
haber hecho este gato de arcilla, en grado décimo en mi colegio. En ese entonces,
mi colegio, que era campestre y privado,
abría diferentes talleres que se dictaban los miércoles y los viernes para
determinados grados escolares y entre esos, había uno de cerámica. En este
taller, primero se aprendía lo básico, es decir; hacer las piezas de arcilla a
mano a partir de royos de arcilla, también se aprendía a amasar la arcilla para
sacarle el aire, ya que en caso contrario las piezas explotarían por dentro, en el proceso de cocido.
Después de esto, tendríamos las herramientas básicas para aprehender técnicas
más avanzadas como el torno y los vinilos para pintarlas.
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| Técnica de los rollos de arcilla. |
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| Técnica de rollos de arcilla más grande. |
Como
artesano, el aprendió a trabajar todo tipo de piezas con sus manos pero también
sabe realizarlas con maquinaria, aunque fue lo primero lo que más me transmitió
para realizar mi trabajo.
PRODUCIENDO
CON CUIDADO
En
primer lugar, el gato estuvo pensado como un objeto ornamental más que un
objeto con otra funcionalidad utilitaria como un plato de comida o un mug, sin
desacreditar sus cualidades estéticas.
Mi
gato fue el resultado de seis meses de trabajo. Esto implicó en términos de Pascal Molinier (2012) “(…) un qué hacer concreto” (Molinier,
2012:18), en tanto imperativo para la realización del mismo, que se veía cuando
amasaba la arcilla, cuando le di forma a las piezas del gato por separado para ensamblarlas
(el tronco del gato con la cabeza, después el tronco con la cola y etc…), lo
detalles, sacar excesos de arcilla e incluso todo el proceso de aprendizaje
mismo… De igual forma y en términos de Puig de la Bella casa (2010), también requirió
aprender que en la cerámica, el dejar, saltarse ciertos proceso o descuidar
otros era la causa eficiente de que las piezas se dañaran porque “neglect is
what happens when the doings of care are not attended” (Bella casa, 20:164),
por lo que debíamos humedecer las piezas
para guardarlas sin aire, dejarlas unas apartadas de otras para no deformarlas
entre sí, también amasar una y otra vez para sacar el aire de la arcilla, todos
procesos “necesarios, habituales y obligatorios” en términos de Bella casa (ibid:164)
que no podían ser pospuestos, para
garantizar la consecución de un buen producto final.
Ahora,
y teniendo presente las dimensiones del cuidado plasmadas anteriormente, trato
de cuidarlo ubicándolo en un lugar donde
no se caiga, raye así como procurarle un espacio en donde sea más visible para verlo,
cada vez que organizo mi cuarto.
Han
sido estos procesos de producción y cuidado los que han generado, en términos
de Bella casa (ibid: 165) una relación afectiva con este objeto, ya que me recuerda
el proceso dedicado y cuidadoso que ha significado para mí producirlo y tenerlo
en buen estado. También esta relación de afecto generada por el objeto muestra que hay
una “complex articulation or agency, decentring individual human agents and
considering the social as a tissue of associations between humans, non humans,
and objects working in the realisation of new relational formations” (ibid:158),
donde la realización cuidadosa de esta cerámica, no solo implica una relación
más estrecha con su materialidad (así sea una pieza hecha por un amateur y que
no responda a los criterios o estándares de la cerámica y el mercado); sino que
la conservación de esta pieza inanimada en buen estado, también garantiza mi
bienestar en tanto es un significante vivo del proceso de cuidado que implico no
solo su producción, sino la relación que establecí con esta haciéndola, al ser
hecha por mi hace parte de mí.
En
consecuencia, me gustaría reconocer a propósito de lo planteado por Middleton (2012:9,10),
como este objeto, al no estar insertado propiamente en una lógica de obsolencia
programada, que implicaría mi desensibilización frente a la cosa por estar
pensada para sustituirse por otra; genera una relación de valoración, cuidado y
sensibilidad con el objeto producido, cuyo fundamento no es más que la historia
de su producción y todas las dimensiones del cuidado que su producción implicó;
lo que generó una relación de afecto por este objeto, porque lo que subyace no
es la producción del objeto sino lo que para mí significo su producción.
BIBLIOGRAFÍA.
- · MOLINIER, P. (2012). El trabajo de cuidado y la subalternidad. Bogotá, Colombia: Escuela de Estudios de Género, Universidad Nacional de Colombia
- · Middleton, J. (2012). Long live the thing! Temporal ubiquity in a smart vintage wardrobe. Ubiquity: The Journal of Pervasive Media, 1(1), 7–22. doi:10.1386/ubiq.1.1.7_1
- · Puig de la Bellacasa, M. (2010). Ethical doings in naturecultures. Ethics, Place & Environment, 13(2), 151–169. doi:10.1080/13668791003778834











